La mayoría del dolor de las muelas del juicio se puede aliviar temporalmente en casa con un enjuague suave de agua con sal, una compresa fría en la mejilla, un analgésico de venta libre como ibuprofeno o paracetamol, y alimentos blandos y fríos. Pero el cuidado en casa solo brinda comodidad. Si además tienes fiebre, hinchazón que se extiende, pus, dificultad para tragar o respirar, o dolor que dura más de 2–3 días, deja de automedicarte y llama a un dentista o a un servicio de urgencias.
Por qué duelen tanto las muelas del juicio
Las muelas del juicio, también llamadas terceros molares, son los últimos dientes en salir. A menudo no tienen suficiente espacio, por lo que pueden empujar en ángulo o quedarse atascadas bajo la encía. Cuando un diente está atascado, se llama impactado.
Una muela del juicio parcialmente erupcionada puede dejar un pequeño colgajo de encía sobre parte del diente. Ese colgajo, u opérculo, atrapa fácilmente comida y bacterias. La zona es difícil de limpiar, y los gérmenes pueden acumularse debajo de él.
Esa irritación puede convertirse en pericoronitis, lo que significa que la encía alrededor del diente se ha infectado e inflamado. El dolor suele ser pulsátil y puede extenderse al oído, la mandíbula o la garganta. La mayoría de los casos afectan las muelas del juicio inferiores, según la guía clínica sobre el manejo de la pericoronitis.
Así que el dolor no proviene solo del diente que empuja. A menudo proviene de la presión, la hinchazón y la infección en la encía y el tejido blando alrededor del diente.
Remedios caseros rápidos para sentir alivio
Estos remedios pueden ayudar durante unos días. No solucionan el problema de fondo.
Enjuague de agua con sal: Mezcla aproximadamente media cucharadita de sal en 8 onzas de agua tibia. Enjuaga suavemente durante 10–15 segundos y escúpelo. No hagas buches con fuerza. Un enjuague de agua con sal puede ayudar a eliminar restos y puede resultar calmante, pero la evidencia al respecto es limitada, según una revisión de remedios caseros de apoyo para el dolor orofacial.
Compresa fría en la mejilla: Envuelve una bolsa de hielo o una bolsa de guisantes congelados en un paño fino. Mantenla en el exterior de tu mejilla durante 10–15 minutos por vez. Nunca coloques hielo directamente sobre la encía. La terapia con frío puede reducir la hinchazón y amortiguar el dolor.
Aceite de clavo en un algodón: Algunas personas obtienen alivio temporal aplicando una pequeña cantidad de aceite de clavo en un algodón y sosteniéndolo cerca de la zona dolorida. Usa muy poco y no empapes la encía. Los remedios tradicionales como este tienen pruebas científicas limitadas, así que considéralo un alivio adicional en lugar de una cura.
Bolsa de té fría: Una bolsa de té fría y húmeda sostenida suavemente cerca de la zona puede resultar calmante. Si aumenta el dolor, detente.
Alimentos blandos y fríos: El yogur, la compota de manzana, la sopa suave y los batidos son más fáciles de comer. Evita masticar del lado dolorido.
Duerme con la cabeza elevada: Usa una almohada adicional o una cuña. Mantener la cabeza elevada puede reducir el dolor pulsátil por la noche.
La clave con todos los cuidados en casa es la suavidad. No hurga el colgajo, no presiones el diente ni hagas enjuagues agresivos.
Analgésicos de venta libre que realmente funcionan
Para la mayoría del dolor dental, las opciones no opioides son la primera elección, según la guía de práctica clínica de la American Dental Association sobre el dolor dental agudo.
Esto es lo que puede ayudar:
Ibuprofeno: Es un analgésico antiinflamatorio. Puede reducir tanto el dolor como la hinchazón. Use la dosis indicada en la etiqueta, a menos que un médico o farmacéutico le indique lo contrario.
Acetaminofén: Es un analgésico que es una opción si no puede tomar ibuprofeno u otros AINE. No exceda el límite diario indicado en la etiqueta. Las dosis altas pueden dañar el hígado.
Gel de benzocaína: Un gel anestésico al 10% o 20% puede brindar alivio a corto plazo durante unos 20–30 minutos cuando se aplica en el área adolorida, según evidencia sobre los anestésicos locales tópicos. Úselo solo como un puente temporal hasta que pueda ver a un dentista.
Qué evitar:
- No coloque aspirina directamente sobre la encía o el diente. No ataca el dolor y puede irritar o quemar el tejido.
- No abuse de los geles anestésicos. Más gel no significa mejor alivio.
- No use un enjuague bucal antiséptico solo porque el área duele. Un dentista puede recomendar uno en situaciones específicas, pero el enjuague bucal por sí solo no es el tratamiento.
Errores comunes que lo empeoran
Algunos hábitos pueden aumentar la irritación, la hinchazón o el riesgo de infección:
- Fumar o vapear
- Comer alimentos duros o crujientes
- Beber líquidos muy calientes o muy fríos
- Hurgar en la encía con los dedos, palillos de dientes o palillos de hilo dental
- Acostarse plano durante el sueño
- Ignorar la fiebre o la hinchazón que se extiende
Acostarse plano puede empeorar el latido pulsátil porque fluye más sangre a la cabeza. Duerma incorporado en su lugar.
Hurgar en el área puede empujar las bacterias más profundamente debajo del colgajo gingival. El colgajo puede ya estar hinchado y sensible, así que déjelo en paz entre enjuagues.
Señales de alerta: cuándo dejar de autotratarse
Algunos síntomas sugieren una infección o un problema de diente atrapado que los remedios caseros no pueden solucionar. Deje el cuidado en casa y llame a un dentista o a atención de urgencia si tiene:
- Hinchazón alrededor de la mandíbula o el ojo
- Fiebre
- Pus o secreción con sabor desagradable
- Dificultad para tragar
- Dificultad para respirar
- Trismo, es decir, no poder abrir la boca con normalidad
- Dolor que dura más de 2 a 3 días a pesar de los cuidados en casa
La dificultad para tragar o respirar puede ser señal de una infección que se está diseminando y que necesita atención urgente. La guía sobre infecciones odontogénicas las describe como razones para buscar atención profesional en lugar de esperar en casa.
Cualquier señal de alarma significa que es momento de dejar de confiar en los remedios caseros y buscar atención profesional.
Tratamientos dentales para un alivio duradero
Un dentista puede tratar la causa, no solo el dolor.
En casos de pericoronitis leve o temprana, el dentista puede limpiar por debajo del colgajo gingival y enjuagar los restos de comida y bacterias atrapados. La limpieza local suele ser el tratamiento principal y, por lo general, los antibióticos no son necesarios en casos leves, según las recomendaciones basadas en la evidencia para la pericoronitis.
Los antibióticos se reservan para casos más graves, como cuando la infección se está diseminando o hay fiebre. No se indican de forma automática.
Si el colgajo gingival sigue causando infecciones recurrentes, el dentista puede hablar sobre la operculectomía, que consiste en extirpar el pequeño colgajo de encía.
Si la muela del juicio está impactada, cariada, dañando los dientes vecinos o causando infecciones recurrentes, puede recomendarse su extracción. Esta suele ser la solución más duradera. Sin embargo, un solo episodio leve no siempre significa que haya que extraer el diente de inmediato. El dentista evaluará la posición del diente, tus síntomas y los riesgos.
Si te sientes nervioso por el tratamiento dental, díselo a tu dentista. Puede haber sedación u otras opciones de comodidad disponibles.
Recuperación y comodidad después del tratamiento
Después de la extracción de un diente o de un procedimiento, la cicatrización tarda unos días. Para mantenerte cómodo y proteger la zona:
- Usa compresas de hielo en la mejilla durante periodos cortos para reducir la inflamación.
- Toma los analgésicos exactamente como se te indique.
- Come alimentos blandos y evita masticar cerca de la zona en cicatrización.
- No uses pajillas, no fumes ni escupas con fuerza. La succión puede alterar el coágulo sanguíneo que protege el alvéolo en cicatrización.
- Después de 24 horas, comienza enjuagues suaves con agua salada si tu dentista te lo recomienda.
Vigila la aparición de alvéolo seco, una complicación que puede ocurrir tras la extracción. Los signos incluyen dolor que empeora unos días después del procedimiento, mal sabor de boca o un aspecto hueco donde se extrajo el diente. Si tienes este tipo de dolor que empeora, llama al dentista. Guía sobre el dolor dental agudo aconseja volver a consultar con el dentista si el dolor persiste al segundo o tercer día después de la extracción.
Siga las instrucciones de cuidado posterior de su dentista y asista a cualquier cita de seguimiento. Esto le da a la zona la mejor oportunidad de sanar y ayuda a detectar temprano cualquier problema futuro con las muelas del juicio.
Este artículo ha sido revisado por un profesional de la salud bucal para garantizar su exactitud. Su objetivo es proporcionar información educativa general y no debe utilizarse como sustituto de asesoramiento médico, diagnóstico o tratamiento personalizados. Si tiene preguntas o inquietudes sobre su salud bucal, consulte a un dentista, médico u otro profesional de la salud cualificado.































