La enfermedad periodontal es una infección e inflamación de las encías y de los tejidos que mantienen los dientes en su lugar. A menudo comienza como gingivitis, que puede revertirse, pero puede progresar a periodontitis, que causa daño permanente al hueso y a los ligamentos que rodean los dientes. El sangrado de encías al cepillarse o usar hilo dental es una señal de advertencia temprana. Detectar la afección a tiempo te da la mejor oportunidad de detener el daño.
El sangrado de encías no es normal. Considera el sangrado regular de encías como una señal para programar una visita al dentista.
Cómo comienza la enfermedad de las encías
Tus dientes están cubiertos por una película pegajosa llamada placa. Está formada por bacterias que se adhieren a la superficie del diente y forman una biopelícula, una especie de comunidad bacteriana organizada. Cuando la placa se acumula en la línea de las encías, tu sistema inmunitario responde. Esa respuesta causa inflamación de las encías, que puede hacer que las encías se vean rojas, hinchadas y con más probabilidad de sangrar.
La placa puede eliminarse con el cepillado diario y la limpieza entre los dientes. Pero si la placa permanece, los minerales de la saliva pueden endurecerla y convertirla en sarro, también llamado cálculo. El sarro es áspero y está firmemente adherido. No puedes quitarlo cepillándote ni usando hilo dental. Mantiene las bacterias contra las encías y les da un lugar donde crecer.
El sarro en sí no es el principal irritante. Por lo general, está cubierto por una biopelícula bacteriana viva. Así, actúa como un refugio que mantiene la infección y la inflamación. Por eso la enfermedad de las encías es más que solo sangrado de encías. Es una infección bacteriana y una afección inflamatoria, según investigaciones sobre biopelículas de placa e inflamación de las encías.
Gingivitis vs. periodontitis
La gingivitis es la etapa temprana. Afecta solo a las encías. Las encías pueden sangrar, verse rojas y sentirse sensibles, pero el hueso y las fibras que sostienen los dientes siguen intactos. Con un buen cuidado diario y una limpieza profesional, la gingivitis puede revertirse.
La periodontitis es la etapa avanzada. La inflamación se desplaza por debajo de la línea de las encías y comienza a destruir el ligamento que sostiene los dientes y el hueso maxilar. Este daño no es reversible. Un cambio clave es la formación de bolsas gingivales, o espacios entre la encía y el diente donde se acumulan las bacterias. A medida que las bolsas se profundizan, el hueso alrededor del diente se reduce.
Un dentista distingue estas etapas midiendo la profundidad de las bolsas y comprobando la pérdida ósea en radiografías. El tratamiento temprano importa porque la gingivitis puede revertirse, mientras que la periodontitis solo puede controlarse para detener más daño. Según las guías clínicas sobre la clasificación de la enfermedad de las encías, la transición a periodontitis provoca una pérdida de inserción que actualmente es irreversible.
Síntomas que aparecen temprano—y tarde
| Signos tempranos | Signos avanzados |
|---|---|
| Encías que sangran al cepillarte o usar hilo dental | Encías que se retraen o retroceden |
| Encías rojas, hinchadas o sensibles | Dientes que se sienten flojos o se desplazan |
| Mal aliento que reaparece una y otra vez | Dolor al masticar |
| Una mordida que se siente diferente |
La parte complicada es que la enfermedad periodontal puede no causar dolor. Puede que no sientas nada hasta que el daño ya sea significativo. Por eso las encías que sangran y otros signos tempranos importan, aunque no duelan. Las personas con enfermedad de las encías pueden tener síntomas leves o ninguno, por lo que los controles dentales regulares son importantes para detectarla, según una revisión global de salud pública.
Quiénes tienen más probabilidades de padecerla
Algunos factores hacen que la enfermedad de las encías sea más probable porque ayudan a que la placa se acumule o hacen que las encías sean más sensibles.
- Higiene bucal deficiente: La placa que permanece en los dientes puede causar inflamación.
- Fumar o consumir tabaco: Fumar es uno de los factores de riesgo más fuertes que se conocen.
- Diabetes: Un nivel de azúcar en sangre mal controlado puede hacer que las encías sean más vulnerables y puede empeorar la enfermedad de las encías.
- Antecedentes familiares o genes: Algunas personas tienen más probabilidades de desarrollar enfermedad grave de las encías debido a su composición genética.
- Cambios hormonales: El embarazo y otros cambios hormonales pueden hacer que las encías sean más sensibles.
- Medicamentos: Algunos medicamentos pueden reducir la saliva o afectar el tejido de las encías, lo que puede hacer que la placa sea más difícil de controlar.
- Edad avanzada: La enfermedad de las encías se vuelve más común con la edad, en parte porque el daño se acumula con el tiempo.
Fumar y la diabetes se encuentran entre los factores de riesgo más consistentes en la investigación sobre el riesgo de periodontitis, y fumar también se destaca en revisiones regionales. Las diferencias genéticas también pueden influir en la intensidad con que el cuerpo reacciona a la placa, según una revisión sistemática de estudios genéticos.
Los factores de riesgo pueden combinarse. No se trata de culpar. Se trata de saber cuándo puede ayudar un cuidado adicional.
Por qué importa más allá de tu boca
Las consecuencias más directas ocurren en la boca. La periodontitis avanzada puede destruir el hueso que sostiene los dientes. Los dientes pueden aflojarse y eventualmente caerse. Incluso antes de eso, una mordida inestable o encías doloridas pueden dificultar comer. Esta es una razón importante por la que la periodontitis se toma en serio en las guías clínicas sobre enfermedad periodontal.
Los investigadores también han estudiado los vínculos entre la enfermedad de las encías y las enfermedades cardíacas, la diabetes y las complicaciones del embarazo. Estas son asociaciones, no pruebas de que la enfermedad de las encías cause directamente esas afecciones. Muchas personas con enfermedad de las encías también tienen otros factores de riesgo como fumar, diabetes o la edad, lo que puede dificultar la interpretación de las relaciones. Las revisiones que clasifican la evidencia han catalogado gran parte de ella como de certeza baja a muy baja, según una revisión paraguas de asociaciones bucales-sistémicas.
Eso no significa que la salud de las encías no sea importante para el resto del cuerpo. Significa que la enfermedad de las encías debe tratarse por el daño que causa en la boca, mientras que las afecciones médicas deben manejarse con un médico.
Prevenirla en casa
El cuidado en casa es donde comienza la prevención. El objetivo es eliminar la placa antes de que se endurezca y se convierta en sarro.
- Cepíllate dos veces al día con pasta dental con flúor.
- Limpia entre tus dientes todos los días con hilo dental, cepillos interdentales u otra herramienta que se adapte.
- Cepilla suavemente a lo largo de la línea de las encías, no solo en las superficies de los dientes.
- No fume. Si fuma, dejarlo es una de las mejores cosas que puede hacer por sus encías.
- Procure la constancia. Hacer estos pasos todos los días importa más que una técnica perfecta.
El cuidado en casa favorece la salud de las encías, pero por sí solo no puede eliminar el sarro. Una vez que la placa se ha endurecido, un profesional dental debe eliminarla. Por eso las limpiezas y revisiones periódicas forman parte de la prevención, no son un extra opcional, según guía de tratamiento paso a paso.
Opciones de tratamiento profesional
Si la enfermedad de las encías ya se ha desarrollado, el tratamiento suele comenzar con la opción menos invasiva.
- Raspado y alisado radicular, a menudo llamado limpieza profunda, elimina la placa y el sarro por encima y por debajo de la línea de las encías y alisa la raíz del diente.
- Los antibióticos pueden usarse en algunos casos para ayudar a controlar las bacterias.
- La terapia con láser puede ofrecerse como una herramienta adicional, pero no reemplaza la eliminación de la placa y el sarro.
Cuando las bolsas son profundas o la pérdida ósea es grave, puede considerarse la cirugía. Las opciones incluyen la cirugía de colgajo, que levanta las encías para limpiar las raíces; los injertos para reemplazar tejido gingival u óseo; y los procedimientos de regeneración ósea. Estos tratamientos tienen como objetivo detener la enfermedad y preservar los dientes. No pueden garantizar que el hueso perdido vuelva a crecer. Esto es consistente con revisiones de tratamiento no quirúrgico y quirúrgico.
Cuándo ver a un dentista
Consulte a un dentista si nota cualquiera de estos signos:
- Encías que sangran al cepillarse o usar hilo dental
- Mal aliento que no desaparece
- Encías que se separan de los dientes
- Dientes que se sienten flojos o se están desplazando
- Dolor al masticar o al tocar un diente o una encía
- Usted fuma, tiene diabetes o tiene antecedentes familiares de enfermedad de las encías
No espere a tener dolor. El dolor a menudo aparece tarde, después de que ya se ha producido el daño. Un dentista puede medir las bolsas periodontales y comprobar si hay pérdida ósea en las radiografías. Ese examen ayuda a distinguir entre la gingivitis reversible y la periodontitis que necesita un manejo continuo, según guía para detectar la enfermedad de las encías.
Este artículo ha sido revisado por un profesional de la salud bucal para garantizar su exactitud. Su objetivo es proporcionar información educativa general y no debe utilizarse como sustituto de asesoramiento médico, diagnóstico o tratamiento personalizados. Si tiene preguntas o inquietudes sobre su salud bucal, consulte a un dentista, médico u otro profesional de la salud cualificado.































