Pericoronitis es una infección e inflamación del tejido gingival que rodea una muela del juicio parcialmente erupcionada. La mayoría de los casos se pueden manejar en casa con enjuagues de agua con sal y analgésicos de venta libre. Pero se convierte en una emergencia médica si presentas fiebre, hinchazón facial, dificultad para tragar o problemas para respirar — estos signos indican que la infección se está propagando y requiere atención hospitalaria inmediata.

¿Qué Es Exactamente la Pericoronitis?
La pericoronitis ocurre cuando el tejido gingival cubre parcialmente una muela del juicio (tercer molar) que no ha erupcionado completamente. Este colgajo de encía se llama opérculo, y crea una trampa perfecta para las bacterias y las partículas de comida.
El área debajo del opérculo es cálida, oscura y difícil de limpiar, un entorno ideal para que las bacterias se multipliquen. Cuando lo hacen, el resultado es inflamación e infección del tejido gingival circundante.
Hay dos formas de pericoronitis:
- Pericoronitis aguda: brotes repentinos y severos con dolor intenso, hinchazón y, a veces, pus. Esto es lo que la mayoría de las personas busca cuando están angustiadas.
- Pericoronitis crónica: molestia más leve y recurrente que aparece y desaparece. Puedes notar un dolor sordo o mal sabor en la parte posterior de la boca que nunca desaparece por completo.
La pericoronitis afecta con mayor frecuencia a las muelas del juicio inferiores porque tienen menos espacio para erupcionar correctamente. Un estudio en reclutas militares griegos encontró que la prevalencia de pericoronitis era del 4.92%, con la tasa más alta en personas de 20 a 25 años. Otro estudio con 155 pacientes encontró que el rango de edad máxima era de 18 a 28 años.
¿Cuáles Son los Síntomas?
Si estás leyendo esto, probablemente ya sospechas que tienes pericoronitis. Esto es lo que debes buscar para confirmar tu autodiagnóstico:
- Dolor en la parte posterior de la boca: generalmente un dolor sordo y pulsátil detrás de la última muela. Puede irradiarse al oído, la mandíbula o la garganta del mismo lado.
- Encía hinchada y enrojecida: el colgajo de encía sobre la muela del juicio se ve inflamado e hinchado.
- Mal sabor o pus: Al presionar la encía puede salir un líquido de mal sabor.
- Trismo (dificultad para abrir la boca): La inflamación puede afectar los músculos masticatorios, dificultando abrir bien la boca.
- Malestar general o fiebre baja: Tu cuerpo está combatiendo una infección, lo que puede hacer que te sientas decaído.
¿Qué lo causa?
La cadena de eventos es sencilla:
- Restos de comida y bacterias quedan atrapados debajo del opérculo.
- Mala higiene bucal en esa zona de difícil acceso permite que las bacterias se multipliquen.
- Traumatismo físico del diente molar opuesto que muerde el colgajo de encía inflamado empeora las cosas.
El área atrapada está dominada por anaerobios — bacterias que prosperan en ambientes con poco oxígeno. Por eso los antibióticos como el metronidazol (que ataca a los anaerobios) suelen ser efectivos.
Una revisión de 2021 en International Journal of Environmental Research and Public Health confirmó que la mayoría de los casos de pericoronitis se resuelven con intervención local, que incluye desbridamiento e irrigación. Los antibióticos deben reservarse solo para casos graves con síntomas sistémicos.

¿Puedo tratarlo en casa? (Guía paso a paso)
Sí, si tus síntomas son leves y no hay signos de infección en expansión. Esto es exactamente lo que debes hacer:
Paso 1: Enjuagues con agua tibia y sal
- Mezcla ½ a 1 cucharadita de sal en 8 onzas de agua tibia.
- Enjuaga suavemente durante 30 segundos, concentrándote en el área afectada.
- Repite 4 a 6 veces al día.
El agua salada funciona creando un ambiente hipertónico que extrae líquido de los tejidos inflamados, reduciendo la inflamación. Un ensayo controlado aleatorizado encontró que los enjuagues bucales con solución salina tibia redujeron significativamente las complicaciones postoperatorias después de extracciones dentales, y el mismo principio se aplica aquí.
Paso 2: Alivio del dolor de venta libre
- Ibuprofeno (Advil, Motrin) es preferido porque reduce tanto el dolor como la inflamación.
- Sigue las instrucciones de dosificación en la etiqueta.
- Evita la aspirina si tienes riesgo de sangrado.
Paso 3: Irrigación suave
- Usa una jeringa de punta curva (disponible en farmacias) o un irrigador dental en la configuración de presión más baja.
- Llénala con agua tibia y dirige suavemente el chorro hacia la solapa de la encía.
- No uses alta presión — podrías empujar bacterias más profundamente en el tejido.
Usar un cepillo de dientes eléctrico sónico con un cabezal de cerdas suaves también puede ayudarte a limpiar esta área más eficazmente que un cepillo manual, reduciendo la carga bacteriana que alimenta la infección.
Advertencia crítica
No intentes cortar, levantar o reventar la solapa de la encía tú mismo. Esto puede introducir más bacterias, empeorar la infección y causar sangrado severo. El opérculo es tejido inflamado, no un grano.
¿Cuándo debo ver a un dentista?
El cuidado en casa puede manejar síntomas leves, pero la pericoronaritis rara vez se resuelve completamente sin tratamiento profesional. Consulta a un dentista si:
- Tienes fiebre (más de 100.4°F / 38°C)
- Tu cara se está hinchando, especialmente debajo de la mandíbula o alrededor del ojo
- Tiene dificultad para tragar o respirar — esto es una emergencia médica
- El dolor no se alivia con medicamentos de venta libre después de 24 horas
- Tiene episodios recurrentes de dolor e hinchazón en la misma área
Según el recurso clínico StatPearls, los pacientes con trismo significativo, un suelo de la boca inflamado o dificultad para respirar deben ser trasladados al hospital de inmediato.
La complicación más peligrosa es la angina de Ludwig — una infección de rápida propagación de los espacios profundos del cuello que puede comprometer las vías respiratorias. Es rara, pero es por eso que nunca debe ignorar las señales de alerta enumeradas anteriormente.
¿Qué Hará el Dentista?
El tratamiento profesional depende de la gravedad de su afección. Esto es lo que puede esperar:
1. Irrigación y Limpieza Profesional
El dentista utilizará soluciones estériles (solución salina, clorhexidina o peróxido de hidrógeno) para eliminar los restos y bacterias de debajo del opérculo. También pueden usar instrumentos periodontales para el desbridamiento mecánico.
2. Antibióticos Recetados
Los antibióticos se reservan para casos donde la infección se está propagando o hay síntomas sistémicos presentes. Los más comúnmente recetados son amoxicilina (500 mg cada 8 horas durante 5 días) o metronidazol (400 mg cada 8 horas durante 5 días). Para pacientes alérgicos a la penicilina, la eritromicina es una alternativa.
Importante: Una revisión sistemática de 2021 encontró que casi el 75% de los dentistas recetaban antibióticos para la pericoronitis, pero la mayoría de los casos en realidad no los necesitan. La revisión concluyó que el uso excesivo de antibióticos para la pericoronitis es un factor crítico en la resistencia antimicrobiana. El tratamiento local siempre debe ser la primera línea.
3. Operculectomía (Extirpación del Colgajo de Encía)
Si su muela del juicio está bien posicionada y tiene una función útil, el dentista puede simplemente extirpar el opérculo. Este es un procedimiento quirúrgico menor realizado bajo anestesia local. Elimina la "trampa" que acumula bacterias.
4. Extracción de la Muela del Juicio
Esta es la solución definitiva a largo plazo. Si el diente está mal posicionado, no tiene diente antagonista o causa infecciones recurrentes, la extracción es la mejor opción. Los estudios muestran que la extracción con tratamientos adyuvantes apropiados acelera la recuperación y minimiza el riesgo de propagación de la infección.
Usando un cepillo de dientes eléctrico con un sensor de presión puede ayudarte a mantener una limpieza suave y eficaz alrededor del sitio de la extracción durante la curación, pero siempre sigue las instrucciones postoperatorias específicas de tu dentista.
Cómo prevenir futuros brotes
Mientras esperas el tratamiento definitivo, estos hábitos pueden reducir el riesgo de otro episodio doloroso:
- Usa un cepillo interdental o irrigador bucal para limpiar debajo del colgajo de encía a diario
- Evita alimentos duros y pegajosos (nueces, palomitas, caramelo) que se atascan fácilmente
- Enjuaga con agua tibia con sal después de las comidas
- Cepíllate a fondo pero suavemente alrededor del área — un cepillo de dientes eléctrico con un cabezal pequeño puede alcanzar la parte posterior de la boca más fácilmente
- Programa una evaluación dental para decidir si la extracción o la operculectomía es adecuada para ti






Dejar un comentario
Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.