Morderse las mejillas en la edad adulta suele ser un hábito automático o el resultado de un desencadenante físico, como el borde afilado de un diente o una mordida desalineada. Los mordiscos accidentales ocasionales rara vez son un problema grave. Sin embargo, morderse repetidamente en el mismo lugar puede causar llagas dolorosas, hinchazón y parches blancos ásperos. La buena noticia es que la mayoría de los casos pueden mejorar con simples cambios de hábito, un examen dental o ambos.
Una llaga provocada por un mordisco conocido que no cicatriza en unas dos semanas — o cualquier parche blanco o rojo persistente— debe ser revisada por un dentista.
Por qué los adultos se muerden las mejillas
Morderse las mejillas es exactamente lo que parece: atrapar o masticar el revestimiento suave interno de la mejilla entre los dientes. El nombre clínico es morsicatio buccarum, que proviene de la palabra latina para “mordisco” y describe el mordisqueo o la irritación crónica de la mejilla. El revestimiento de la mejilla es delicado, por lo que el contacto repetido con los dientes puede volverlo áspero o dolorido.
La mayoría de los casos de morderse las mejillas en adultos se divide en dos grupos:
- Un hábito automático. Puede hacerlo mientras se concentra, siente aburrimiento, siente ansiedad o incluso mientras duerme.
- Una causa física. Algo en la boca hace que la mejilla tenga más probabilidades de quedar atrapada, como una mordida desalineada o el borde afilado de un diente.
Ninguna de las dos causas es un fracaso personal. Muchas personas lo hacen sin darse cuenta, y el hábito a menudo comienza como una molestia menor antes de convertirse en un patrón repetitivo. El primer paso es determinar qué categoría encaja mejor.
¿Hábito, estrés o señal médica?
Algunos casos de morderse las mejillas son un comportamiento repetitivo centrado en el cuerpo (BFRB). BFRB es un término general para acciones repetitivas como mordisquear la mejilla, morderse los labios, morderse las uñas y rechinar los dientes. Estos comportamientos no son simplemente “malos hábitos”. Pueden estar impulsados por el estrés, la ansiedad o patrones cerebrales que los hacen difíciles de detener. Una revisión de los comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo agrupa el mordisqueo de la mejilla y el morderse los labios dentro de esta categoría.
La ansiedad y el estrés pueden intensificar el impulso. Puede notar más mordisqueo durante fechas límite, conversaciones tensas o largos períodos de concentración.
El TDAH es otro factor posible. Los adultos con TDAH pueden ser más propensos a apretar o rechinar los dientes, y el bruxismo está relacionado con el estrés y la ansiedad. Una revisión sistemática encontró que las personas con TDAH tenían aproximadamente el doble de probabilidades de tener bruxismo que las personas sin TDAH. La revisión está disponible aquí. Esto no significa que el TDAH cause el mordisqueo de mejillas, pero las afecciones pueden superponerse.
El rechinamiento relacionado con el sueño, llamado bruxismo del sueño, también puede causar mordisqueo de mejillas por la noche. Puede despertarse con la mejilla dolorida, la mandíbula cansada o la lengua ligeramente marcada sin recordar haberse mordido.
En lugar de intentar autodiagnosticarse, registre el patrón durante una o dos semanas. Anote:
- Cuándo ocurre
- Qué estaba haciendo
- Cómo se sentía
- Qué lado de la boca está afectado
Si el mordisqueo ocurre en el mismo lugar independientemente de su estado de ánimo o concentración, puede ser más físico. Si se intensifica con el estrés o el aburrimiento, puede ser más conductual. Esta información ayuda a un dentista o terapeuta a darle una mejor orientación.
Qué le hace a tu boca morderte repetidamente
Un mordisco accidental ocasional puede causar una pequeña llaga dolorosa llamada úlcera traumática. Esta suele sanar por sí sola en varios días. El problema comienza cuando la misma zona se muerde una y otra vez.
Morderse la mejilla repetidamente puede provocar:
- Llagas dolorosas o zonas abiertas superficiales
- Hinchazón y sensibilidad
- Sangrado en el lugar de la mordida
- Manchas blancas ásperas, engrosadas o descamadas
- Tejido cicatricial con el tiempo
- Irritación continua que nunca se calma del todo
Estos cambios suelen aparecer en la parte interna de la mejilla, a lo largo de la línea donde se juntan los dientes. El cambio blanco áspero por morder de forma crónica a veces se llama queratosis friccional. En la mayoría de los casos, este tipo de cambio friccional no ha demostrado convertirse en cáncer. Sin embargo, si se elimina el irritante, la zona debería mejorar. Una revisión actualizada de las lesiones blancas orales explica que si no se resuelve en dos semanas después de eliminar la causa, puede ser necesaria una biopsia.
Las manchas blancas persistentes o una llaga que no sana son motivos para consultar a un dentista en lugar de confiar solo en los cuidados en casa.
Cómo dejar el hábito en casa
Si el patrón parece conductual, empieza por ser consciente. No puedes cambiar un hábito que haces en piloto automático hasta que te das cuenta de él.
Prueba estos pasos:
- Registra los desencadenantes durante una semana. Usa una nota en el teléfono o un cuaderno pequeño. Anota la hora, el lugar, el estado de ánimo y qué provocó el impulso.
- Detecta el impulso temprano. Presta atención al momento justo antes de que tus dientes se cierren sobre tu mejilla. Esa pausa es la clave para cambiar el hábito.
- Elige un reemplazo inofensivo. Cuando sientas el impulso, apoya suavemente la lengua en el techo de la boca, toma un sorbo lento de agua o deja que la mandíbula se relaje para que los dientes se separen ligeramente.
- Reduce el estrés diario. Unos minutos de respiración lenta, una caminata o la relajación muscular progresiva pueden reducir el impulso. Un ensayo aleatorizado descubrió que la higiene del sueño y la relajación muscular progresiva redujeron los episodios de bruxismo del sueño y fueron seguras de usar. El estudio está disponible aquí.
- Mantén los labios y la parte interna de las mejillas hidratados. La sequedad o las zonas ásperas pueden hacer que notes más la zona. Bebe agua de forma constante y usa un bálsamo labial sencillo si tienes los labios secos.
- Si la mordida ocurre por la noche, pregunta por un protector bucal. Un dentista puede adaptar un protector que evita que los dientes atrapen las mejillas mientras duermes. Un informe de caso sobre un dispositivo oral mostró mejoría en la mordida de mejillas cuando se usó el dispositivo.
La reversión de hábitos es un método que te enseña a detecta el impulso y cambiarlo por una acción inofensiva. Se ha usado para morderse, masticar o lamer los labios, las mejillas, la lengua o el paladar. Un estudio clínico clásico describe este enfoque. El progreso suele ser gradual. Tener un desliz no significa que fracasaste; significa que el hábito todavía está aprendiendo a desvanecerse.
Corrige los desencadenantes físicos
A veces la mejilla no es el problema principal; los dientes o la mordida lo son. Los desencadenantes físicos incluyen:
- Un borde de diente afilado o roto
- Una obturación o corona que sobresale ligeramente
- Una mordida desalineada, también llamada maloclusión
- Dientes faltantes que cambian cómo encaja tu mordida
- Dentaduras u otros aparatos que rozan o quedan mal ajustados
- Trabajo dental nuevo que cambia cómo se juntan tus dientes
Si muerdes el mismo lugar una y otra vez, o el problema comenzó justo después de un cambio dental, un examen dental es el siguiente paso más directo. Un dentista puede observar cómo se juntan tus dientes y mejillas, revisar la mordida y encontrar el borde o punto de contacto exacto que causa el problema.
No intentes limar un diente afilado ni ajustar una dentadura por tu cuenta. Eso puede crear un problema mayor o dañar la estructura dental sana. Un dentista puede hacer un pequeño ajuste de mordida, alisar un borde áspero, ajustar un aparato o hablar de ortodoncia si la mordida misma necesita corrección.
Cuándo ver a un dentista o médico
La mayoría de los mordiscos ocasionales no necesitan una visita. Pero algunas señales deben revisarse.
Consulta a un dentista si tienes:
- Una lesión por un mordisco que no sana en aproximadamente dos semanas
- Una mancha blanca o roja que no desaparece
- Sangrado repetido en el mismo lugar
- Dolor intenso o dificultad para comer
- Hinchazón, calor, pus o fiebre, que pueden ser signos de infección
- Una úlcera bucal inexplicable que dura más de tres semanas
Guía clínica sobre enfermedades de la mucosa oral recomienda derivación inmediata para ulceración oral inexplicable que dura más de tres semanas y para manchas rojas o rojas y blancas persistentes.
Un dentista es el primer lugar correcto para cualquier cosa dentro de la boca. Si la ansiedad, el TDAH, los hábitos corporales repetitivos o los problemas de sueño son el principal factor, un médico o un profesional de salud mental puede ayudar. No necesitas descubrir la causa exacta por tu cuenta. Una evaluación temprana suele ser rápida y puede descartar afecciones más graves.
Opciones de tratamiento que funcionan
No existe una cura única para todos. El mejor plan depende de si la causa es mecánica, conductual o ambas.
| Causa | Opciones comunes | Quién puede ayudar |
|---|---|---|
| Diente afilado, obturación o problema de mordida | Alisar o ajustar el diente, arreglar un aparato, ortodoncia | Dentista u ortodoncista |
| Rechinamiento o mordida relacionada con el sueño | Placa de protección nocturna, higiene del sueño, manejo del estrés | Dentista, a veces un proveedor de sueño o médico |
| Hábito automático o respuesta al estrés | Entrenamiento en reversión de hábitos, terapia cognitivo-conductual, reducción del estrés | Terapeuta o consejero capacitado |
| Ansiedad o TDAH subyacentes | Tratar la afección subyacente | Médico o profesional de salud mental |
El entrenamiento en reversión de hábitos se ha estudiado para hábitos orales autodestructivos, incluido morder o masticar los labios, las mejillas, la lengua o el paladar. La investigación está disponible aquí. Terapia cognitivo-conductual (TCC) también puede ayudar cuando el estrés o el bruxismo del sueño están involucrados. Un ensayo que comparó la TCC con un aparato oclusal en el bruxismo del sueño respalda ese enfoque.
En un caso de mordedura crónica de mejilla, un aparato oral blando mejoró la zona, pero el hábito regresó cuando no se usó el aparato. El informe señaló que puede ser necesaria la terapia cognitivo-conductual para el comportamiento repetitivo subyacente. El informe de caso está disponible aquí. Este es un buen ejemplo de por qué a veces es necesario combinar enfoques mecánicos y conductuales.
Su dentista también puede sugerir una placa de protección nocturna si el rechinamiento nocturno está causando el daño. Una placa dental no cura el hábito, pero puede proteger la mejilla y reducir la lesión continua mientras trabaja en otros desencadenantes.
Prevenir recaídas y proteger su boca
Una vez que la mordedura mejora, el objetivo es evitar que vuelva. Los hábitos útiles incluyen:
- Mantener las visitas dentales de rutina. Su dentista puede detectar nuevos bordes afilados, empastes desgastados o cambios en la mordida a tiempo.
- Maneje el estrés de una manera que funcione para usted. Incluso caminatas diarias cortas, ejercicios de respiración o mejorar el sueño pueden ayudar.
- Use los protectores bucales o aparatos recetados según las indicaciones. Si su protector le resulta incómodo, regrese al dentista para un ajuste en lugar de dejar de usarlo en silencio.
- Vuelva a registrar los desencadenantes si el hábito regresa. Una simple nota de cuándo y dónde se reinicia puede ayudarle a actuar rápidamente.
- Revise la mordida después de cualquier trabajo dental nuevo. Si algo se siente alto o afilado, llame al consultorio.
Proteger sus mejillas también protege los dientes y la mandíbula de la fuerza adicional del rechinamiento y apretamiento. Para algunas personas, reducir la mordedura nocturna puede favorecer una mejor calidad del sueño y menos dolor mandibular matutino. Si el hábito regresa, no espere hasta tener una llaga dolorosa. Vuelva a sus notas de desencadenantes y haga una cita temprano.
Este artículo ha sido revisado por un profesional de la salud bucal para garantizar su exactitud. Su objetivo es proporcionar información educativa general y no debe utilizarse como sustituto de asesoramiento médico, diagnóstico o tratamiento personalizados. Si tiene preguntas o inquietudes sobre su salud bucal, consulte a un dentista, médico u otro profesional de la salud cualificado.










